Bulimia nerviosa

La bulimia es un trastorno de la alimentación que empezó a diagnosticarse como tal en 1970 y más tarde, fue incorporada al DSM-IV en 1980.

Epidemiología

Debido a su carácter oculto, la enfermedad puede permanecer sin diagnosticar hasta que está muy avanzada.

Las edades comprendidas entre 14 y 40 años, son las que más casos bulímicos presentan y llegan a alcanzar el 1-4%, mientras que los cuadros parciales pueden estar entre el 5-6% de la población.

Sintomatología

La más típica es la presencia del atracón, conducas purgativas y preocupación por la imagen corporal. Debe empezar a sospecharse cuando se noten oscilaciones grandes de peso y estados de ánimo bajos o depresivos.

Atracón

El atracón se entiende por la ingesta masiva de alimentos en un periodo relativamente corto y las cantidades oscilan entre 1.500-15.000 ó 20.000 calorías con sensación de pérdida de control.

El atracón provoca ansiedad antes de empezarlo, después se produce un consumo rápido y descontrolado de los alimentos seguida de una sensación de alivio y relax. Ésta no dura mucho porque tras el atracón la persona siente vergüenza y culpa. Comienza a sentir malestar físico como puede ser fatiga, náuseas, dolor de cabeza… Es entonces cuando ocurren los vómitos autoprovocados.

Al principio de la enfermedad la persona buscará el momento de darse el atracón cuando esté solo, principalmente por la noche. Si el cuadro está muy avanzado, da lo mismo el día y la hora.

Estos episodios suelen desencadenarse ante situaciones de estrés, tristeza, aburrimiento… Aunque las compras masivas de comida son planeadas, los atracones surgen de forma imprevista, ingeriendo cualquier alimento, esté cocinado o crudo, congelado o descongelado, suelen ser comidas que no necesitan preparación. Normalmente aquéllas que se tenga prohibidas (suelen ser dulces, ricos en hidratos de carbono), siendo fáciles de devorar y vomitar.

Medidas purgativas

En el 85-90% de los casos, tras el atracón sigue el vómito, introduciendo los dedos en la boca o ingiriendo eméticos para provocarlo.

Algunas puden ingerir alimentos de colores llamativos, como el tomate, al inicio del atracón para saber cuando “han echado todo”. En algunos casos los atracones son subjetivos y aunque no hayan sido grandes cantidades de comida, si la persona lo cree,  acontecerá la medida purgativa.

Para evitar las comilonas, tienden a tener la despensa vacía, evita los sitios con comida o pasa tiempo fuera de casa. Una minoría de personas bulímicas que no se provoca el vómito, mantiene el peso después de los atracones con dietas estrictas y ejercicio intenso los días siguientes.

Aparte de vómitos las medidas purgativas más empleadas son: laxantes en el 60-75% de los casos, supresores del apetito, un 45-50% y masticar o escupir la comida, un 25-30%.

Alteración de la imagen corporal

La autoimagen corresponde a ” la noción que cada uno tiene del tamaño y forma del propio cuerpo”.

En la bulimia, la distorsión está más relacionada con las emociones que provoca la imagen y las creencias antes que en la percepción objetiva, aunque normalmente la idea que tienen de su cuerpo es bastante correcta.

Se tiene bastante más conciencia de la enfermedad que la anoréxica, por eso, esa anomalía en la forma de comer le lleva a ocultarlo, sobretodo las medidas purgativas ya que los atracones lo ven más “normal” y pueden llegar a hacerlo delante de algun pariente con el que tengan confianza.

Manifestaciones físicas

Las digestivas son las más frecuentes, entre las que se encuentran: vaciado lento de estómago (digestiones largas), úlceras y erosión del esmalte (puede llevar a la aparición de caries) entre otras.

Las manifestaciones respiratorias son menos frecuentes y destacan faringitis, ronquera crónica y neumonitis.

Otras manifestaciones son la dificultad de concentración o deficiencias vitamínicas.

Manifestaciones psíquicas

Se solapan los síntomas físicos de la conducta alimentaria con la depresión que pueden llevar a intentos de suicidio, irritabilidad y trastornos del sueño. También acciones relacionadas con el descontrol de impulsos como pueden ser: abusos de drogas o alcohol (10-15%), cleptomanía o promiscuidad sexual con riesgos de embarazos no deseados y abortos.

Diagnóstico

Según el DSM-IV:

  1. Episodios recurrentes de atracones, que se caracterizarán por el consumo de grandes cantidades de alimento en poco espacio de tiempo y la pérdida de control.
  2. Conductas compensatorias inapropiadas para no aumentar el peso (éstas pueden aparecer de manera repetida) como son provocación del vómito, uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno y ejercicion físico.
  3. Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar al menos 2 veces a la semana durante un periodo de 3 meses.
  4. La autoevaluación de la persona estará influenciada por el peso y la silueta corporal.

Tratamiento

Debe afrontarlo un especilista. Los objetivos son:

  1. Establecer líneas racionales de alimentos.
  2. Estabilizar el peso, aunque en la bulimia el peso está dentro de los límites normales o se tiene un poco de sobrepeso.
  3. Resolver los daños físicos.
  4. Tratar las manifestaciones psicológicas, sobre todo las alteraciones de ánimo.
  5. Evitar el consumo de drogas y alcohol.
  6. Mejorar las relaciones familiares y sociales.
  7. Reaprender respuestas ante el estrés o las situaciones generadoras de ansiedad.

Se intentarán reducir los atracones y purgas y desde el primer día el paciente debe controlar su dieta. No  diferenciar entre alimentos “buenos y malos”, debe comer despacio y no pesarse mas de un día a la semana.También no usar laxantes y diuréticos, aunque los primeros días pueden aparecer síntomas de estreñimiento o retención de agua.

Otros tratamientos son los psicoterapéuticos como las terapias individules, grupales o familiares.

En las terapias individuales se intenta tratar la autoestima, el exceso de atención a su peso y figura y otros aspectos de la conducta. Se puede estructurar en 3 fases: En la primera fase se buscar normalizar las pautas alimentarias, en la segunda, la reestructuración cognitiva y cambio de percepciones distorsionadas y en la tercera fase, el mantenimiento de logros y prevención de recaídas.

Hay que estudiar las situaciones que llevan a los atracones para poder tratarlas y que no se produzca este ciclo. Prever posibles situaciones desencadenantes y trabajar sobre ellas, ya que mínimas frustaciones o enfrentarse a situaciones temidas o no deseadas pueden provocar un ataque. Hay que anticiparse a estos factores y aprender otras formas de aliviar la tensión: relajación, actividades placenteras y desarrollo de sus aficiones.

La terapia grupal permite conocer a personas con problemas similares y eleva la autoestima,   además, sirven de apoyo positivo los pacientes que evolucionan bien. Cuando los factores de personalidad son importantes, es mejor la terapia individual o combinación de ambas.

La terapia familiar es importante para concienciar a los parientes en las prácticas que deben o no hacer. Acentuar que no es culpa suya la aparición de la enfermedad. Apoyar al paciente sin mostrarse perseguidor o acusador y entender que se trata de una enfermedad.

Para calquier duda o idea sobre este artículo o cualquier otro pueden dejar un comentario.

Muchas gracias por su tiempo.

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